Archivo de la categoría: lapiz y neuronas

Mejor perroflauta que perropolicia o Plaza de Sol, estado policial

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Hace poco menos de tres meses, quedé con mi madre para vernos, charlar e intercambiar impresiones sobre el mundo y lo poco que nos gustaba la deriva que estaba tomando. En Sol, una tienda de campaña y un grupo de personas recogían la memoria y la protesta ante la violencia y las detenciones policiales acaecidas durante la noche del 15 Mayo. Un día mas tarde, cientos de personas nos reuníamos en la Plaza de Sol a modo de protesta por el desalojo de dicho grupo durante esa misma madrugada y comenzabamos la ocupación de la plaza.

Y se continuaron con las protestas y se continuó con el campamento, y se denominó indignadxs a los integrantes de este movimiento. Y con esa palabra se comenzó a utilizar una etiqueta que los medios de comunicacion masivos consideran sencilla y útil, aunque de facto surgen numerosos problemas a la hora de decidir quien se acoge debajo de ella. Porque indignadxs los estamos todos, una sociedad que dice basta, pero en la que no todos se manifiestan de igual modo en su descontento, porque este movimiento exige tiempo, sacrificio y  porque, aún cuando las cosas nos van mal, resulta complicado asumir que estamos formando parte de un sistema político, social y económico que se desmorona, que se destruye el solo sin que los ciudadanos podamos hacer nada; en este último pensamiento reside el problema, porque aunque la teoría afirma que el poder lo tiene la ciudadanía y que por acuerdo tácito se lo cede a  sus representantes, la práctica deriva a que dichos representantes cogen el poder, pero no asumen su responsabilidad con las propuestas y los caminos a seguir que demanda el origen de todo, el pueblo, nosotros. Lee el resto de esta entrada

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¿Quién dijo que el deporte es sano?

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Antes de reencontrarme con muchos temas pendientes, porque intentar que este sea un blog legible me lleva demasiado esfuerzo, quiero dejar constancia de mi alegria por el fin de estas semanas de supuesta alta tensión deportiva.

Porque los partidos de fútbol entre Madrid y Barça han evolucionado a semejanza de esas fiestas que se alargan en exceso y no sabes como irte sin que se note demasiado. Y como esos desayunos con rimel corrido y gafas de sol, de sandwich mixto y caña, donde alternas con posibles figurantes de True Blood y que hipotecan tu tarde y tus patas de gallo, estos partidos han estado a un tris de que hasta los más futboleros apaguemos la antena hartos de putos amos, de lloricas, de teatreros, de arbitros nefastos, de puñaladas traperas…

Porque lo poco gusta y lo mucho cansa, y cuando se intenta alargar lo agotado con drogas que no funcionan hay que saber respirar, beber agua y colgar las botas.

Dicho esto, nos vemos en Wembley!!!

El mundo que nos ha tocado vivir

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El mundo que nos ha tocado vivir

Decididamente, estar en paro y tener tiempo libre, es una ocupación muy peligrosa. No por todos esos encuentros fraternales que tenías subrayados en la agenda y que exigían cumplimiento, ni tampoco por los escaparates llenos de rebajas que te  recuerdan lo difícil que es ganar dinero y lo fácil que es dilapidarlo. No, cuando estás parado, que no inactivo, tienes tiempo para reflexionar, para pensar en cómo funciona el mundo, para informarte más allá de las fuentes oficiales. Y eso debería ser muy peligroso, porque el mundo no va bien y los gobiernos nos quieren dar a entender que no es posible cambiar esa tónica. ¿El capitalismo no funciona? Da igual, hay que seguir con las viejas estructuras porque crear algo nuevo de la nada va a ser mucho peor. ¿Y eso por qué?

Tengo treinta años y la elección de mi camino vital no es la más significativa de entre los millones de números que conformamos la sociedad española. Ni siquiera entre la mayor parte de mis amigos. No importa. A mí, de una manera u otra, se me educó para vivir en una sociedad del bienestar, estudiando para tener un futuro mejor y poseer ciertos logros materiales que parecían haberme sido otorgados simplemente por el hecho de mi nacimiento en lugar lugar y tiempo determinados. Cuando estaba en el instituto, se me transmitía la idea de que tendría luchar menos que mis padres y que conseguiría más, y esa constante permanece hasta hoy día, cuando parece  que no tengo el derecho de pedir más de lo que tengo, porque hay otros que tienen menos. Y tanto, yo no lucho por sobrevivir, sé que mañana me levantaré tranquila, desayunaré y escucharé los ultimos acontecimientos del mundo en la radio mientras un techo me acoge bajo su seno. Lee el resto de esta entrada

Sin título

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Es el último que cojo

hace un rato que me engaño,

mi cuerpo, privado de tus besos

se alimenta como puede

de una caja de bombones vacía.

Esta manta es delgada,

me cubre apenas los huesos,

ojalá fuera solo esa

toda la desnudez que me acompaña.

Y entre las rendijas

se cuela el frío,

y tu calor ya no resbala

entre las de curvas de mi pecho

entre la humedad de mis entrañas.

Los murmullos de la noche

realizan su llamada,

pero ya no me apetece

quemar las fuerzas

en fuegos que pronto se apagan.

Moraleja, asistir a conciertos de cantautores es malo para la salud mental, para la poesía en general y para mi glucosa en particular.

No me toques las palmas que me conozco

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Sábado noche. Sala Sol. Concierto de Freedonia, grupo de soul, jazz, disculpadme puristas por mi falta de conocimientos musicales a la hora de establecer etiquetas. Una cantante con personalidad, una banda conjuntada y un público entregado. Durante unos instantes mis neuronas se rebelaron y, en lugar de abandonarse con la música, comenzaron a intrigar sobre las cosas que valen la pena disfrutar.

Como por ejemplo escuchar música en vivo; ver alguna pelicula cuyo recuerdo permanezca varios dias después; quedar con amigos que hace tiempo que no ves; desayunar, comer o cenar en ese sitio al que nunca vas, pero querrías entrar cada vez que pasas por delante; sexo en compañía que provoque temblor de piernas; reír hasta que salten las lágrimas; dar o recibir un abrazo muy fuerte, de esos que te mueven por dentro; pasear sin rumbo fijo y sin prisas mientras el mundo sigue girando.

Y seguro que existen muchas más…

Reflexiones audiovisuales (lo que tiene el tiempo libre)

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Esta semana se han dado a conocer las nominaciones a los premios Goya. Estupendo. Reconozco que sólo he visto Biutiful (y me encantó). Menos estupendo. Y reconozco también que me da mucha pereza ver algunas películas nominadas, pero que creo que debo hacerlo si quiero tener una opinión propia sobre el cine español y no guiarme simplemente del boca oreja. Y sobre todo, necesito comprobar que existe un cine español o, mejor dicho, intentar descifrar qué cine español existe, un cine que no depende tanto de las descargas ilegales como de la financiación de las televisiones.

Por otra parte, creo que estamos asistiendo a un intento de ruptura con la realidad industrial, porque los creadores perciben que ésta nunca termina de funcionar. No se renuevan ni estructuras, ni conceptos, y da la sensación de que estamos dentro de una espiral llena de interferencias mediáticas de la que no se consigue salir. Fenómenos como el NotodoFilmFest son la punta del iceberg de la cantidad de gente parada que lo que busca es trabajar, o por lo menos intentar que le dejen trabajar en un medio en el que tanto se disfruta por mucho que se sufra. Nunca antes como ahora la gente se lanza a rodar películas sin financiación, sin distribución, creando pilotos de series que quizás no se emitan en la televisión pero que poco a poco se estan haciendo un hueco en internet, esa forma de comunicación tan denostada por algunos que ven temblar el falso stablishment que nos dirige. Lee el resto de esta entrada

Pensamientos que surgen del frío

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Con ganas de alimentar el alma quise ver la exposición de Fellini en Caixaforum, pero el imaginario del italiano ya había volado en pos de nuevos aires. No pasa nada, que no se diga que el viaje ha sido en balde, ahí tenemos a Dali, Lorca y la Residencia de estudiantes, mostrándonos lo que pasaba cuando gente talentosa unía sus inquietudes.

Me da envidia la vorágine de ideas, de cultura, de vanguardias, de manifiestos con los que comenzó el siglo XX. Confieso que redescubrí la insignificante punta del iceberg que conozco sobre movimientos artisticos, formando parte de esa legión de gafapastas que se creen culturetas y a los que les faltan demasiadas cosas por descubrir. Lee el resto de esta entrada