Archivo de la categoría: pataletas contra el mundo

Mejor perroflauta que perropolicia o Plaza de Sol, estado policial

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Hace poco menos de tres meses, quedé con mi madre para vernos, charlar e intercambiar impresiones sobre el mundo y lo poco que nos gustaba la deriva que estaba tomando. En Sol, una tienda de campaña y un grupo de personas recogían la memoria y la protesta ante la violencia y las detenciones policiales acaecidas durante la noche del 15 Mayo. Un día mas tarde, cientos de personas nos reuníamos en la Plaza de Sol a modo de protesta por el desalojo de dicho grupo durante esa misma madrugada y comenzabamos la ocupación de la plaza.

Y se continuaron con las protestas y se continuó con el campamento, y se denominó indignadxs a los integrantes de este movimiento. Y con esa palabra se comenzó a utilizar una etiqueta que los medios de comunicacion masivos consideran sencilla y útil, aunque de facto surgen numerosos problemas a la hora de decidir quien se acoge debajo de ella. Porque indignadxs los estamos todos, una sociedad que dice basta, pero en la que no todos se manifiestan de igual modo en su descontento, porque este movimiento exige tiempo, sacrificio y  porque, aún cuando las cosas nos van mal, resulta complicado asumir que estamos formando parte de un sistema político, social y económico que se desmorona, que se destruye el solo sin que los ciudadanos podamos hacer nada; en este último pensamiento reside el problema, porque aunque la teoría afirma que el poder lo tiene la ciudadanía y que por acuerdo tácito se lo cede a  sus representantes, la práctica deriva a que dichos representantes cogen el poder, pero no asumen su responsabilidad con las propuestas y los caminos a seguir que demanda el origen de todo, el pueblo, nosotros. Lee el resto de esta entrada

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El misterio del billete de 50 euros

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En las estaciones de metro, la presencia de máquinas expendedoras gana por goleada a las taquillas gestionadas por trabajadores y, aunque reconozco que en momentos de prisa extrema opto por el factor técnico antes que por el humano, estoy empezando a coger antipatía a esa red de pantallas tragaperras. Primero, hay que distinguir entre efectivo o tarjeta; en el primer caso se imposibilita el uso del billete de 50 euros y yo me pregunto las razones. Rectifico, me da igual el origen de esa decisión gilipollesca, solo sé que si tengo un billete de esa cantidad, tengo que comprarme otra cosa que quizás no necesite en ese momento para poder adquirir un billete que si necesito, pero al que no tengo acceso. Y si comprase el pan o el periódico, dos básicos muy socorridos para estos momentos, se que estaría fastidiando a los vendedores que me tienen dar un cambio muy superior al gasto que efectúo.

En el segundo caso, para poder utilizar tu tarjeta y adquirir tus billetes tienes que realizar un gasto superior a 5 euros, cosa que no sucedia hasta hace unos meses y que conduce a la idea de que no se trata de una mera cuestión técnica de funcionamiento de dichas máquinas, sino más bien de una cuestion económica de los gestores de las mismas. ¿Y si quiero comprar un billete de un viaje, porque tendría que adquirir un bono de diez o en su defecto cinco individuales? La idea utilitarista de que seguramente en algun momento dichos billetes me harían falta no me consuela, es más, incrementa mi enfado porque con mis múltiples despistes soy candidata a perderlos y, qué coño, soy yo quien decido cuando, donde y en que gastar mi dinero. O por eso lucho cada día.

Y encima en breves subirán el precio del billete sencillo, que se mantenía congelado ante el aumento sin control del bono de diez viajes…

Lo llaman democracia, ¿lo es?

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¡Lo llaman democracia y no lo es, no lo es! Es el mensaje más repetido en las concentraciones, con un soniquete muy pegadizo que engancha enseguida.

Durante el 15M participé en la manifestación y grabé una serie de imágenes con las que he intentado contar que es lo que allí se reivindicaba y el ambiente que nos envolvía. Y ayer por la noche hice acto de presencia, de reivindicación, en esa plaza donde tanta gente se organizaba, se daban ideas, se reflexionaba, se formaba el caldo de cultivo para algo. El resto de la sociedad debe ayudar a que estos movimientos no caigan en saco roto.

Y a nivel personal me robaron el Iphone, adiós a todas las imágenes que grabé. Esto también me da rabia, pero de otro tipo.

La visibilidad o no en internet

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La visibilidad es internet es complicada. Quiero que la gente me lea, pero que solo unos pocos sepan quien soy realmente. Y a la vez que sirva como puente a futuros proyectos. ¿Ya no es posible tener dobles identidades, una virtual y otra personal?

He cambiado mi nombre a Patri Page, para asociarlo con mi cuenta de Twitter, pero siempre seré Pat…

El mundo que nos ha tocado vivir

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El mundo que nos ha tocado vivir

Decididamente, estar en paro y tener tiempo libre, es una ocupación muy peligrosa. No por todos esos encuentros fraternales que tenías subrayados en la agenda y que exigían cumplimiento, ni tampoco por los escaparates llenos de rebajas que te  recuerdan lo difícil que es ganar dinero y lo fácil que es dilapidarlo. No, cuando estás parado, que no inactivo, tienes tiempo para reflexionar, para pensar en cómo funciona el mundo, para informarte más allá de las fuentes oficiales. Y eso debería ser muy peligroso, porque el mundo no va bien y los gobiernos nos quieren dar a entender que no es posible cambiar esa tónica. ¿El capitalismo no funciona? Da igual, hay que seguir con las viejas estructuras porque crear algo nuevo de la nada va a ser mucho peor. ¿Y eso por qué?

Tengo treinta años y la elección de mi camino vital no es la más significativa de entre los millones de números que conformamos la sociedad española. Ni siquiera entre la mayor parte de mis amigos. No importa. A mí, de una manera u otra, se me educó para vivir en una sociedad del bienestar, estudiando para tener un futuro mejor y poseer ciertos logros materiales que parecían haberme sido otorgados simplemente por el hecho de mi nacimiento en lugar lugar y tiempo determinados. Cuando estaba en el instituto, se me transmitía la idea de que tendría luchar menos que mis padres y que conseguiría más, y esa constante permanece hasta hoy día, cuando parece  que no tengo el derecho de pedir más de lo que tengo, porque hay otros que tienen menos. Y tanto, yo no lucho por sobrevivir, sé que mañana me levantaré tranquila, desayunaré y escucharé los ultimos acontecimientos del mundo en la radio mientras un techo me acoge bajo su seno. Lee el resto de esta entrada

Armada y peligrosa

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Y después de una hora montando su mueble de Ikea, descubrió que faltaban algunos tornillos. Lo que ya no podía asegurar quién los echaría más de menos, si el objeto inanimado, o su alter ego desquiciado y armado con un destornillador de estrella, ¿o era plano?

Ilustración Gil Elvgren

Vía Wicked Knickers